Todos los padres (si aún no lo eres, cuando te toque lo experimentarás) idealizan a sus hijos y dicen cosas como: mi hijo es el más inteligente, mi hija es la más bonita, mi hijo es el mejor deportista, mi hija va a ser artista.
Claro que es bueno sentirse orgulloso por su retoño, lo ya no sano es cuando empiezan a perder el piso y piensan que sus hijos, sobre todo si son primogénitos, son mejor que los niños que están a su alrededor, cuestión equívoca pues siempre habrá alguien superior. No es por menospreciar a sus criaturas, porque yo tengo una y pienso que es bonita, pero no por ello digo que es mejor que la hija de mi vecina; opino, cada niño tiene su encanto que lo hace diferente a los demás, pero no más.
Muchos de estos casos viven a través de sus hijos, y quieren que sean cantantes, doctores, maestras o cualquier profesión a la que hubieran preferido dedicarse pero por situaciones del destino no lo hicieron.
No se engañen, sus hijos cuando sean mayores van a tomar sus propias decisiones y a lo mejor éstas no sean las mejores, pero de esto se trata la vida, de experimentarla...
Tú, que piensas que tu hijo es el mejor, desengáñate... claro, oriéntalo para que cuando crezca caiga en el menor número de errores posible, pero déjalo ser, porque tarde o temprano él te lo reclamará y tu no tendrás argumentos para defenderte si le arruinaste la vida.
lunes, 8 de marzo de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
LEELO ANTES DE ACTUAR
Después de una decepción amorosa, quién no ha dicho: Ya no más, no volveré a enamorarme. Pero siguen teniendo relaciones, engañándose y engañando a otros, y si así lo eligen, continuarán hasta el fin. Si sigues firme lo respeto, pero antes lee en lo que te puedes convertir:
LOS AMOROSOS
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos, porque están solos, solos, solos,entregándose, dándose a cada rato,llorando porque no salvan al amor.Les preocupa el amor.
Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,siempre, hacia alguna parte.
Esperan, no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos. las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida.Y se van llorando, llorando la hermosa vida.
Y no lo digo yo, lo dice Sabines (ojo: a los poetas no hay que contradecirlos)...
LOS AMOROSOS
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos, porque están solos, solos, solos,entregándose, dándose a cada rato,llorando porque no salvan al amor.Les preocupa el amor.
Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,siempre, hacia alguna parte.
Esperan, no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡qué bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos. las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la obscuridad abren los ojos y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos, sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo, de las que aman a perpetuidad, verídicamente, de las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua, a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse. Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, la muerte les fermenta detrás de los ojos, y ellos caminan, lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, a mujeres que duermen con la mano en el sexo, complacidas, a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida.Y se van llorando, llorando la hermosa vida.
Y no lo digo yo, lo dice Sabines (ojo: a los poetas no hay que contradecirlos)...
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