Todos los padres (si aún no lo eres, cuando te toque lo experimentarás) idealizan a sus hijos y dicen cosas como: mi hijo es el más inteligente, mi hija es la más bonita, mi hijo es el mejor deportista, mi hija va a ser artista.
Claro que es bueno sentirse orgulloso por su retoño, lo ya no sano es cuando empiezan a perder el piso y piensan que sus hijos, sobre todo si son primogénitos, son mejor que los niños que están a su alrededor, cuestión equívoca pues siempre habrá alguien superior. No es por menospreciar a sus criaturas, porque yo tengo una y pienso que es bonita, pero no por ello digo que es mejor que la hija de mi vecina; opino, cada niño tiene su encanto que lo hace diferente a los demás, pero no más.
Muchos de estos casos viven a través de sus hijos, y quieren que sean cantantes, doctores, maestras o cualquier profesión a la que hubieran preferido dedicarse pero por situaciones del destino no lo hicieron.
No se engañen, sus hijos cuando sean mayores van a tomar sus propias decisiones y a lo mejor éstas no sean las mejores, pero de esto se trata la vida, de experimentarla...
Tú, que piensas que tu hijo es el mejor, desengáñate... claro, oriéntalo para que cuando crezca caiga en el menor número de errores posible, pero déjalo ser, porque tarde o temprano él te lo reclamará y tu no tendrás argumentos para defenderte si le arruinaste la vida.
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